La ASCA gana terreno regional en formación del área aeronáutica

Resumen

La aviación civil dominicana no solo se mide en la actualidad por el número de vuelos, pasajeros o aeropuertos en operación. Junto al crecimiento del tráfico aéreo y a la presión que ese dinamismo impone sobre el sistema regulatorio, se ha desarrollado una dimensión menos visible, pero estratégica para la seguridad operacional del país: la formación del capital humano especializado que sostiene toda la actividad aeronáutica.

La institución sigue ampliando proyección internacional, en un contexto en el que se registra un incremento del tráfico aéreo del país y es exportadora de conocimiento.

La aviación civil dominicana no solo se mide en la actualidad por el número de vuelos, pasajeros o aeropuertos en operación. Junto al crecimiento del tráfico aéreo y a la presión que ese dinamismo impone sobre el sistema regulatorio, se ha desarrollado una dimensión menos visible, pero estratégica para la seguridad operacional del país: la formación del capital humano especializado que sostiene toda la actividad aeronáutica.

En ese ámbito, la Academia Superior de Ciencias Aeronáuticas (ASCA) es una de las piezas clave del engranaje institucional. Ese aspecto fue destacado por el director general del Instituto Dominicano de Aviación Civil (IDAC), Igor Rodríguez, en la Entrevista Especial El Caribe–CDN, al subrayar que el fortalecimiento de la aviación civil dominicana pasa necesariamente por la capacitación continua de su personal técnico.

Según explicó, la ASCA cumple un rol determinante en la preparación de controladores aéreos, inspectores, técnicos de navegación y otros especialistas que operan en áreas sensibles del sistema aeronáutico. Rodríguez señaló que la institución no escatima esfuerzos ni recursos en la actualización de conocimientos, la certificación permanente y el fortalecimiento de la experiencia práctica de sus técnicos. Ese enfoque ha sido un factor clave para que la República Dominicana registre uno de sus mejores indicadores en materia de seguridad operacional, sin fatalidades, aun en un contexto de alto volumen de operaciones aéreas y pasajeros movilizados.

En 2024 y 2025, el crecimiento sostenido del turismo y de la conectividad aérea elevó de manera significativa la carga sobre el sistema aeronáutico nacional. Más de 217 mil operaciones aéreas y casi 20 millones de pasajeros movilizados en un solo año obligaron a reforzar los estándares de vigilancia, control y planificación. En ese escenario, la formación no es solo un complemento, sino más bien una cuestión estructural de la política pública en aviación civil.

La ASCA, adscrita al IDAC y regida por la Ley de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, opera como un centro especializado de estudios superiores orientado exclusivamente al sector aeronáutico. No es cualquier cosa. Su oferta académica abarca áreas como navegación aérea, vigilancia de la seguridad operacional, normas de vuelo, gestión aeronáutica y derecho aeronáutico, entre otras. A ello se suma el uso de simuladores y programas especializados que permiten entrenamientos realistas y alineados con los estándares internacionales.

Un país que exporta conocimiento

Más allá de su impacto interno, la ASCA ha ampliado de forma sostenida su proyección a escala internacional. De acuerdo con Rodríguez, la academia se ha convertido en una plataforma de exportación de conocimiento, al recibir y formar técnicos y profesionales de distintos países que carecen de infraestructura, simuladores o centros de formación aeronáutica propios.

Así las cosas, llegan solicitudes de varios Estados, particularmente de países del Caribe y de Suramérica con limitaciones en materia de capacitación aeronáutica. Entre ellos figura Cuba, naciones de las Antillas menores y mayores, así como otros países de la región que han encontrado en la ASCA una alternativa viable para formar a su personal técnico.

El director del IDAC explicó que este proceso no se limita a la recepción pasiva de estudiantes extranjeros. La institución promueve activamente la academia en escenarios internacionales, presentándola como un centro con condiciones, facilidades y programas alineados con las exigencias de la aviación civil moderna. A partir de esos contactos, se establecen acuerdos de cooperación que permiten a técnicos extranjeros capacitarse en el país, mientras que profesionales dominicanos acceden a experiencias formativas en otros Estados.

Ese intercambio ha llevado a la ASCA y al IDAC a establecer vínculos con centros de entrenamiento de alto nivel en otras regiones del mundo. Rodríguez citó como ejemplo las gestiones en curso con Qatar, Singapur y Emiratos Árabes Unidos. En el caso de Dubái, señaló que una delegación dominicana fue invitada recientemente por ese Estado, lo que abrió la puerta para un acuerdo de colaboración que permitirá a técnicos del IDAC entrenarse en uno de los centros aeronáuticos más grandes del mundo, vinculado a la aerolínea Emirates.

Asimismo, recordó que en diciembre pasado se realizaron contactos con el Estado de Egipto, país que cuenta con una academia aeronáutica de gran escala y una infraestructura avanzada para la formación de pilotos, controladores aéreos y tripulantes de cabina. El objetivo es formalizar acuerdos que permitan a los técnicos dominicanos vivir experiencias de entrenamiento en esos entornos, al tiempo que la ASCA comparte su fortaleza formativa con otros países.

Un referente regional

Rodríguez sostuvo que, para los países pequeños del Caribe y de Centroamérica, la República Dominicana es vista como un referente en materia de aviación civil. Esa percepción se sustenta en la estabilidad del sistema aeronáutico, en los niveles de seguridad operacional alcanzados y en la existencia de una academia que responde a estándares internacionales.

La ASCA ha sido clave para posicionar al país como un Estado capaz no solo de operar su propio espacio aéreo con altos niveles de seguridad, sino también de contribuir a la seguridad regional mediante la formación de técnicos extranjeros. Ese rol cobra especial relevancia en una región donde muchos países dependen de terceros para entrenar a su personal aeronáutico.

El impacto económico de ese modelo no es menor. La exportación de conocimiento fortalece la marca país dominicana en el ámbito aeronáutico y crea redes de cooperación técnica que facilitan la integración regional.

https://www.elcaribe.com.do/panorama/dinero/la-asca-gana-terreno-regional-en-formacion-del-area-aeronautica

 Academia Superior de Ciencias Aeronáuticas (ASCA), Prolongacion Ruta 66, Santo Domingo Este, República Dominicana